Author Archives: Sheilly Núñez

About Sheilly Núñez

Escritora. Amante de los libros, la enseñanza y el estudio constante de la maestría de la vida.

Sheilly Núñez

Mi comunidad de artistas se va para Najayo

No se asusten! no hemos cometido ninguna infracción! Pero 22 escritoras, 2 artistas del lente y un equipo de soporte apoyados por el Centro Cultural de España pretendemos el próximo 08 de marzo 2012 revolucionar la Cárcel de Najayo-Mujeres con un encuentro artístico, donde recitaremos piezas inspiradas en la libertad, veremos interpretaciones artísticas de las internas y además algunos artistas dirigiremos talleres literarios para ellas. Por eso mi blog se queda en pausa hasta que concluyamos con el proceso de convertir en realidad este proyecto: “Y también soy palabra 2012” (www.ytambiensoypalabra.wordpress.com). Aprovecho para invitarles a conocer los resultados de este interesante encuentro y compartir con nosotros el próximo Domingo 11 de Marzo en el Laboratorio Evolutivo de arte, el Round 2 de “Y También soy Palabra 2012”. Donde conocerán los textos que compartimos con las internas y verán el trabajo que ellas mismas realizaron. Nos vemos el Domingo!!… Escribir nos hace libres!  

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QUE VIVA LA REPUBLICA DOMINICANA. DIA DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL

Bandera Dominicana

Un día como hoy el 27 de febrero de 1844 un grupo de hombres y mujeres de una gallardía, inteligencia y valores como ya solo se escucha hablar en los libros declaró la independencia de nuestra amada patria: La República Dominicana, Quisqueya La bella! Hoy en día son otras las cadenas que nos atan, Y para celebrar este acontecimiento, quiero dejarles hoy unas extractos de poemas y canciones conmemorativos de esta fecha que debe recordarnos el más importante regalo que un ser humano puede recibir: LA LIBERTAD. Salomé Ureña de Henríquez

“A la Patria”

Desgarra, Patria mía, el manto que vilmente, sobre tus hombros puso la bárbara crueldad; levanta ya del polvo la ensangrentada frente, y entona el himno santo de unión y libertad. Levántate a ceñirte la púrpura de gloria ¡oh tú, la predilecta del mundo de Colón! Tu rango soberano dispútale a la historia, demándale a la fama tu lauro y tu blasón. Y pídele a tus hijos, llamados a unión santa, te labren de virtudes grandioso pedestal, do afirmes para siempre la poderosa planta, mostrando a las naciones tu título inmortal. Y deja, Patria amada, que en el sonoro viento se mezclen a los tuyos mis himnos de placer; permite que celebre tu dicha y tu contento, cual lamenté contigo tu acerbo padecer. Yo ví a tus propios hijos uncirte al férreo yugo, haciéndote instrumento de su venganza cruel; por cetro te pusieron el hacha del verdugo, y fúnebres cipreses formaron tu dosel. Y luego los miraste proscritos, errabundos, por playas extranjeras llorosos divagar; y tristes y abatidos los ojos moribundos te vi volver al cielo cansados de llorar. Tú sabes cuántas veces con tu dolor aciago lloré tu desventura, lloré tu destrucción, así cual de sus muros la ruina y el estrago lloraron otro tiempo las hijas de Sión. Y sabes que, cual ellas, colgué de tus palmares el arpa con que quise tus hechos discantar, porque al mirar sin tregua correr tu sangre a mares no pude ni un acorde sonido preludiar. Mas hoy que ya parece renaces a otra vida, con santo regocijo descuelgo mi laúd, para decir al mundo, si te juzgó vencida, que, fénix, resucitas con nueva juventud; que ostentas ya por cetro del libre el estandarte y por dosel tu cielo de nácar y zafir, y vas con el progreso, que vuela a iluminarte, en pos del que te halaga brillante porvenir; que ya tus nuevos hijos se abrazan como hermanos, y juran devolverte tu angustia dignidad, y entre ellos no se encuentran ni siervos ni tiranos, y paz y bien nos brindan unión y libertad. ¡Oh Patria idolatrada!  Ceñida de alta gloria prepárate a ser reina del mundo de Colón: tu rango soberano te guarda ya la historia, la fama te presenta tu lauro y tu bla Que viva la República Dominicana!
“La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo”.
Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) Escritor y filósofo francés.
“La libertad está en ser dueños de la propia vida”.
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

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Sonrisas que Llegan por Mensajería

Oí sonar el intercom de la puerta. Miré por el balcón  para ver si alguna silueta de sombra me parecía conocida antes de contestar… ya saben… ahora hay que estar “chivo” de todo… – “Dejaron algo para usted aquí…” me dijo Chanel (el joven haitiano que cuida el edificio). No sabía que ultimamente las sonrisas las entregaban por mensajería, pues este sobre manila muy abultado me sacó más de una… Y llegaba justo a tiempo para alegrar una semana que prometía terminar un poco pesada. Al abrirlo pude observar la hermosa edición de la Revista: País Cultural, en donde salió publicado el cuento que escribí el año pasado: “La Ultima taza de té” y que recibió mención de honor en el concurso: “Ciudad del Ozama”. Felicito sinceramente a Basilio Belliard, Director de la Revista y a su equipo por tan hermosa publicación. No puedo esperar a degustar todo el sabor que guardan esas páginas de entrevistas, poesía, relatos y bellas imágenes. Se sintió muy agradable ver bellamente impreso en papel satinado con hojas secas en una fotografía de fondo, aquel microrelato ganador, que contiene una historia que ahora que ha pasado el tiempo, al releerla me trae  una sensación parecida a la de un padre que ve a su hijo adolescente y ya no le entiende nada. Cuando la escribí me obsesionaban los finales,  pero pensándolo bien… Como escribió hace un tiempo mi amiga Mercedes Cheheen en uno de sus poemas: “… las cosas no terminan, cambian.” 

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ASALTO EN PLENA CALLE

(Cuento)

 Ya no se puede salir solo a la calle, hoy me sucedió algo espantoso, fui asaltado por la inspiración. Me atacó el grupo de jovencitos pertenecientes a una nación de delincuentes que ya no sentían respeto ni por las tradiciones criminales, vestían con la desfachatez de los muchachos de hoy, por ninguna parte traían un pañuelo tapándole la boca, o alguna capucha, siquiera una media nylon en la cabeza  para cubrir su rostro y que me anunciara con sólo verlos que pasaría a convertirme en una víctima.  Usaban cachuchas volteadas, aretes con diamantes en ambas orejas, el cabello perfectamente peinado con gelatina de alta fijación, jeans anchos sostenidos apenas por unas hebillas forradas de puyas metálicas como las cadenas de los perros en los dibujos animados, los calzoncillos les sobresalían por afuera del pantalón, las camisetas impactaban con sus colores oscuros y mensajes subversivos, los bling blings,  los tenis de marca y una pistola con que apuntaban hacia mi mente,  me dio toda la información necesaria  para saber que de ésta no saldría vivo. Era media tarde, aún el sol despedía sus últimos rayos, la escena no podía ser más absurda, fue en plena calle, la gente pasaba a mi lado observando sin hacer nada, me veían atacado e indefenso y seguían su camino, decidiendo no meterse en esto, eso no era su problema, es algo que sólo les pasa a la clase social de los artistas, a ellos no, sólo son personas comunes, los espanta, sí, pero en el fondo de sus corazones creen que están exentos, no tienen sueños para robarles, andan enfundados de la intelectualidad de “todo el mundo”, no poseen mayor atractivo que el de un bolo dentro de una tómbola de lotería,  cualquier cosa que les pase no puede ser más que el  resultado de una azarosa eventualidad, son tan pobres que ya ni siquiera tienen miedo, les divierten estas historias, las leen diariamente en las esquinas, se las anuncian a cada momento en radio y en televisión y les hace tanta gracia que cuando vean manifestado el resultado del crimen, no pueden más que decir: los artistas son locos. Y allí acaba su análisis. A los pocos segundos, cuando mi cerebro decidió reaccionar ante lo que me acontecía, y me devolviera a mi puesto de protagonista en la escena, vi al secuaz del que me apuntaba con el arma, abrir las puertas del carro, me sorprendieron con música estridente, iluminaron mi recto carácter, detuve mi correr por la vida presenciando sus momentos más importantes uno tras otro como en una fílmica, recordé algunos de mis cuentos salidos del insomnio, aquellos que me gustaban,  la incongruencia de mi sueño lúcido, saber que sueño estando despierto; pero no puedo mirar atrás, en el asiento trasero está sentado el otro maleante fingiendo ser un personaje de  “la mujer de Lot”, dispuesto a jugarme una broma pesada si volteo. –       ¿dónde está? Búscala- me dijeron amenazantes. –       ¿Preguntas por la imaginación? – dije –       Si ésa,  la del juego, la de las fantasías, el arma poderosa… –       Dale, Dale, que eto’ e’ pa’ ahora! – dijo el que iba detrás y me restregó en la sien el cañón de un arma fría al mismo tiempo que me pasaba un block de notas. Manejé por la ciudad sosteniendo en el volante la libreta sobre la que comencé a escribir. El semáforo en rojo me obligó a detenerme permitiéndome escribir algunas líneas: “Déjame ahogarme en hielo, déjame quemarme con los rayos de la luna, toda su esfera líquida, déjame respirar el aire de piedra, el verde de un pensamiento, lo traslúcido de una lágrima. Símbolos son. Lo que… la realidad no es nada, mi locura lo es todo”. –       ¿Y esa mierda?- dijo el que sostenía la pistola mientras el otro estallaba en carcajadas de burla. -Eso lo ‘ecribe cualquiera con un pal’ de tragos… dale, dale que no tengo pa-cien-cia- dijo lentamente. El muro a mi izquierda es sólo una inmensa alfombra de hiedra perpendicular que esconde un escudo de alguna institución del estado que lucha contra el crimen, buena falta que me hace en este momento el que esa gente hiciera su trabajo. Estoy delirando, sí, porque así es el arte, el dolor es arte y el arte es un sueño hermoso. Destructor. Aniquilador. Mata para crear. Eso seguramente harán conmigo luego del asalto. Arte asesino. ¿Qué inspiración es ésta que frente a todos, me ha amenazado con matarme si no escribo?: “Me afirmo en la tierra y sueño cada vez que me venga en gana. Entiendo, pregunto, respondo con el simple objetivo de cambiar, pero no cambio” sólo ahora que me siento realmente despierto es que temo por mi vida. El gris me pasa de largo, el dorado quiere golpearme y de repente esquivándolos, me hago a un lado de la calle violando la norma: me estacioné en medio de una canción, rompí una ley universal y de repente me acorrala una nube de seguidores de algún político de turno, comienza a llover a su paso, llueven trozos de papel de colores electorales, les han dibujado símbolos de victoria: ¿ganarán? Sí, en sueños. Y todos pasan, y ven el carro, y ven el delicuente que me apunta y ven con claridad que estoy llorando y a nadie le importa!!. Manejo dos o tres esquinas más, esquivando la caravana y luego nuevamente me obligan a detenerme. “Hazme caso, la vida es frágil como una botella, luego que está vacía hay que destruirla”. –       sabes que papito, vas a tener que hacernos un favorcito …- y me ponen en mi mano un arma que traían escondida. El que iba atrás agita las manos haciendo algún símbolo que les refiere algo que los llena de satisfacción.  Yo. Entiendo. Me van a obligar a cometer un crimen. Me bajaron del auto a empujones. Me enfurecía cada vez más al ver la gente pasar, me agobiaba una indignación y una impotencia tan grandes que no tuvieron que amenazarme demasiado, ya aquello era una merecida venganza, estaba demasiado abrumado para reaccionar con raciocinio, estaba demasiado herido. Lo hice. 6:31 p.m., fin del asalto. Mis malhechores abandonaron el lugar de la escena satisfechos, me dejaron tirado en medio de la calle después de hacerme cometer un crimen muy injusto, pero me pareció más injusto decirlo porque fue verdad. Los servidores de la ley llegaron como siempre llegan: tarde. Eran 3 o cuatro en un motor 70. Repasaban la escena esperando encontrar algo de valor antes que llegara “el químico”. El de mayor rango se acercó a mí para interrogarme. –       ¿Cómo se llama? – pregunta –       Soy sinónimo del ayer que alguien construyó, soy el presente que destruimos y el futuro que tememos, que queremos. – respondo –       ¿Por qué lo hizo? –       Porque permito que algo sea, porque quiero lo permito. Me permito hacerlo una y muchas veces. –       ¿Los que supuetamente lo asaltaron a uste’ que fue lo que le robaron? –       Preguntas por la imaginación?, es conocernos, es permitirle a alguien que hable dentro de ti. Es magia. Dejar que otro exista en mi por un momento… –       Señor, uté’ ta feo pa la foto- dijo el policía que ayudaba al químico a tomar algunas huellas. Los vi confiscar el lapicero plástico que me habían dado los atracadores para que cometiera el hecho, ahora es cuerpo del delito, los químicos van a determinar si la tinta coincide con la del cadáver que yace tumbado sobre la hoja rayada del papel de mascota. Estoy aterrorizado, después de escribir esta historia, voy a decir que no pasó, porque a veces la verdad es una mala alternativa. Es el hecho, aceptar las ideas y justificarte ante ti, escuchar tus propios argumentos, pensando en tu interior con una idea de otro. Nunca me creí capaz de cometer una atrocidad semejante para salvar mi vida: escribí un poema de amor sin estar enamorado. Y si me preguntas por la imaginación que me robaron, no contesto, nadie abrirá la puerta detrás de la cual estás,  solo, tú.

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Dueño Vende

(Cuento)

Para mi vecino “el español” que logró vender su casa.

Mi madre me llamó para que viera por la ventana aquel espectáculo. Son justamente las doce. A esta hora, si hubiera pavimento en la calle seguramente dejaría escapar el humillo de evaporación que se refleja siempre en los retrovisores de los grandes entaponamientos de la ciudad. Creo que el perro que se mueve inquieto al final de la cadena está sofocado, la lengua le cuelga fuera de la boca retrayéndose con velocidad, gotea saliva por doquier y el animal avanza en vez de gracia con desgracia a su paseo diario bajo el sol del mediodía; su amo, el dueño de la casa de enfrente, espera que cague en el solar vacío de al lado, pero el perro no tiene intención de llegar tan lejos, piensa que las palmeras nuevas que han sembrado en la entrada de la casa son un buen reservorio para sus residuos alimenticios. La madre del dueño falleció hace algunas semanas, pero no se le nota la pena, debe estársela guardando para cuando esté desocupado, porque es mucho el trabajo que hay que hacerle a la casa para poder venderla, especialmente por estar en esta calle por la que transitan él y su perro.

La vecina lo debe estar esperando para comer, ha voceado varias veces a ver si su marido por lo menos le contesta,  pero él no se perturba y sigue paseando con el perro que llegó perdido hasta la puerta de su casa hace meses, y luego de los suficientes baños para quitarle las pulgas que nunca tuvo (pues claramente era un perro casero perdido) y de haber soportado algunas vacunas que seguramente otro amo ya le había puesto, el pequeño animal estaba listo para formar parte de su vida. La vecina le dijo a mi madre que su esposo es obsesivo con la limpieza, por eso lo vemos desyerbar el solar del lado con esmero, agarra su machete despegando pedazos de yerbas y piedras aposadas en las cunetas hasta dejar impecable la calle completa. Esa misma tarde llovió, pero gracias a él el agua se aposó menos.

Trajeron una tercera palmera para adornar el frente de la casa de los vecinos, que está en venta; el dueño ha vuelto a picar la acera para decorarla esta vez con adoquines falsos, ha comprado pintura color ladrillo y ya ha cuadrado perfectamente con una soga la porción sobre la que el haitiano ayudante depositó la mezcla de cemento, luego de echar el material, tomó su herramienta y comenzó a redondear una jardinera. Esa mañana llegó un visitante, creo que era un comprador. Parqueó su jeepeta frente a la acera y dio par de vueltas a la casa, inspeccionó el frente y luego de sacudirse el polvo que encontró en la marquesina volvió a subirse en su carro y se fue, ni siquiera entró. El dueño agarró una manguera, una escoba y en cuestión de horas, ya la marquesina era un espejo de mosaicos perfectamente limpios donde el más exigente comprador hubiera podido poner a sus hijos a jugar si hubiera querido. Desde ese día lava la marquesina a diario. No quiere ver polvo en la entrada de la casa, no quiere que otro comprador se sacuda la suela del zapato frente a su propiedad. La mujer aún espera impaciente para que su marido la acompañe a comer, el hombre entra y al poco rato sale de la marquesina en el carro, recogiendo con la escoba y la palita el polvo sobrante que dejan las ruedas encima de las lozas. El ladrido del perro refresca su vista y hasta diría que parecía estar feliz. En cuestión de minutos, el hombre sale con una sombrero de cana, un machete y varias fundas negras de las que venden los muchachos de hogares crea, a limpiar toda la cuadra de yerbas. Todo nuevamente limpio. Esta vez llegó hasta el edificio nuevo que están construyendo en la otra esquina. Increíble!

En la tarde una mujer vino a visitarlos, tenía un traje de cuadros y una actitud profesional, inspeccionó la casa con el dueño y la esposa y parados frente a la verja comenzaron a conversar, el sol le lastimaba los ojos y la mujer optó por conversar en otro lugar, no podía verlos, no sé lo que estaban hablando, sólo sé que al salir, la mujer colocó en el portón un elegante letrero que decía: “Casa Ideal Real Estate”, y desapareció de sus vistas. El dueño miraba atentamente algo en la vivienda, antes de que llegara la noche ya encaramado en el techo tomando unas medidas. Al otro día llegó una brigada de instalación, el toldo fue pintado de blanco con rayas azules, que luego fueron cambiadas a verde con amarillo, y luego nuevamente a azules hasta que una vecina pasó a saludar y mencionó: ¿porqué no rojo?… también fue laminado el cristal de la ventana corrediza del segundo piso, ningún intermediario, cliente o persona alguna volvería a achicar los ojos dentro de su propiedad.

Las palmas del frente estaban tan hermosas, habían crecido ya un pie completo. Sobrepasaban la verja.  Justo cuando el dueño regresó de recoger basuras de los contenes y yerbas de los entrecruces de las aceras, su mujer arrastraba el pesado portón de la marquesina para sacar el carro. La vecina le comentó a mi madre esa mañana que ahora sí lo iba a dejar, que estaba cansada del loco que le había tocado por esposo, que estaba harta de lavar los trastes varias a veces al día sabiendo que estaban limpios y verlo bañando al perro a diario para evitar que se contagiara con alguna enfermedad, que la casa no se iba a vender y que nunca se mudarían de ahí, que el barrio era inseguro y que su madre la iba a recibir de nuevo.

El dueño la observó y en vez de ayudarla calculó la fuerza que ella necesitaba para abrir ese mismo portón todos los días. La mujer le gritó que se marchaba esperanzada de que él reaccionara de alguna manera, en todos los cristales de las ventanas de la calle asomaban miradas escrutadoras observando la escena, yo era una de las que estaba pegada de la ventana. El dueño le dijo con suave voz llena de convencimiento que fuera paciente, que al venderse la casa sus vidas iban a cambiar.

Al día siguiente, el dueño compró un control eléctrico para la puerta. Tuvieron que venir varias veces a instalarlo, porque la activación según su cálculo del tiempo no coincidía con la medición exacta de segundos que necesitaba de plazo para que en caso de que su mujer nuevamente decidiera irse, le diera el tiempo suficiente para detenerla.  La suegra llegó de visita esta semana, en eso se parqueó frente a la acera otro comprador. El dueño fue a recibirlo, hizo un gesto para que pasara, pero el comprador no estaba a gusto con el letrero- “humm Casa Ideal”?, me va a salir más caro con intermediario”-, la suegra gritó que ya se los había dicho. El dueño estaba inquieto, ni siquiera bañó al perro ese día, luego de limpiar por segunda vez la marquesina, se dirigió al letrero con dos latas de pintura. La casa de dos pisos con toldos rojos, jardín de palmas exóticas, portón eléctrico, un perro muy limpio, una suegra altoparlante y una esposa inconforme tenía un nuevo afiche: “Dueño vende. Con todo.”

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